Bloque 01
Qué es el terreno, con cada dato respaldado por su fuente
INEGI, IIEG, catastro municipal y el propio propietario cruzan cada dato de identidad del activo — el terreno queda descrito con el mismo nivel de detalle que usa el comprador institucional para decidir. Con el terreno bien descrito, sigue la primera pregunta de todo comprador: ¿su situación legal está en orden?
Bloque 02
Situación jurídica, revisada en fuentes oficiales
Escritura, RPP, catastro, Poder Judicial, CONANP, SCT y SEMARNAT — el terreno llega listo para el comprador, sin preguntas legales abiertas. Y con la parte legal despejada, sigue la pregunta que de verdad mueve la decisión: ¿qué se puede construir ahí?
Bloque 03
Qué se puede construir, según la normativa vigente
Constancia municipal, PDU, plan parcial y ordenamiento ecológico/metropolitano vigentes — lo que se puede construir no depende de una interpretación, sino de lo que ya está documentado. Confirmado el uso de suelo, falta confirmar si el terreno tiene lo necesario para operarlo.
Bloque 04
Agua y energía disponibles, y lo que cuesta conectarlas
Disponibilidad de agua y energía verificada — concesión, subestación más cercana con tensión, capacidad instalada y costo estimado de acometida. La energía es un dato; el agua, en cambio, necesita su propio análisis.
Bloque 05
Agua: acuífero, calidad, riesgo de inundación y volumen disponible
Acuífero, calidad de agua, riesgo de inundación y volumen disponible — se sabe desde el inicio cuánta agua hay y en qué condición está. Con el terreno y sus recursos ya claros, falta un número que casi nadie tiene antes de comprar: cuánto cuesta dejarlo listo.
Bloque 06
Topografía y costo estimado de urbanizar
Pendientes, cortes y rellenos necesarios, con el costo estimado de habilitación del terreno — antes de comprometer el proyecto, no después. Y una vez que sabes cuánto cuesta habilitarlo, queda una pregunta más incómoda: si el precio pedido tiene sentido.
Bloque 07
Mercado de la zona: a cuánto se ofrecen terrenos similares
Comparables de oferta en tu corredor, más los indicadores que más pesan según el uso previsto del terreno. El análisis puede considerar, cuando corresponda, mano de obra disponible, déficit de vivienda, índice de precios y otras variables sectoriales. Con el precio ya contextualizado, el Dictamen va un paso más allá de confirmar que el terreno cumple.
Bloque 08
Qué uso conviene darle al terreno y cuánto podría valer en cada caso
Qué uso puede tener el terreno y qué escenarios de valorización se desprenden de cada alternativa, con cifras propias de tu activo dentro del documento entregado. Definido el qué y el cuánto, falta resolver el cómo: la forma en que se estructura la operación.
Bloque 09
Cómo conviene cerrar la operación, con orientación fiscal preliminar
Plantea la ruta de cierre (compraventa, fideicomiso o coinversión) y da una orientación fiscal preliminar. Orienta, pero no define ni certifica nada: se confirma con tu asesor fiscal. Con la estructura sobre la mesa, todavía queda nombrar lo que nadie quiere descubrir después de cerrar.
Bloque 10
Riesgos del terreno, cada uno con la forma de reducirlo
Riesgos técnicos y jurídicos del activo, más una lectura aparte de reputación ambiental de la zona o atención regulatoria del corredor — lo que se negocia es un riesgo ya evaluado, no uno oculto. Y un riesgo evaluado solo vale si también se sabe qué tan bien conectado está el terreno.
Bloque 11
Ubicación y logística: accesos, distancia a nodos y próximos pasos
Accesos, distancia a nodos logísticos y próximos pasos concretos para activar el valor de la ubicación. Falta un último nivel de detalle: qué hacer con cada parte específica del terreno.
Bloque 12
Cómo se puede dividir el terreno y qué uso le toca a cada parte
Distribución del terreno en sub-zonas de uso potencial — por ejemplo, logística ferroviaria en la franja que colinda con vía férrea, cuando aplica. El terreno deja de discutirse como un bloque uniforme: cada parte, con el uso que mejor le corresponde.